Casi está demás, casi.

No me gusta ser parte de tu pasado y no tengo argumento para ello. Me gustaría estar ahí contigo, en ese lugar que siempre nos abrazó, que nos vio amarnos y odiarnos; sentirte cerca mío, oler tu respiración y poner mis manos sobre tu cuello, estar ahí, solo estar ahí. Hoy no te amo, porque gasté suficiente amor, sudor y lágrimas como para cinco vidas contigo; tampoco te quiero, porque el tiempo se ha encargado de alejarnos y hacernos volátiles, tu figura se desdibuja en mis recuerdos y se opone a mi deseo de conservarte. Extraño sentirme segura, amada, deseada, protegida; extraño estar ahí sin hacer algo, solamente estar, extraño nuestros detalles, nuestro cariño, nuestras peleas, mis celos, tus mañas. A veces me pregunto si pensarás en esto y automáticamente sé la respuesta: ya no existo. Pero para mí, sigues estando. Quizá sin el afecto, sin el amor o el odio que solía tener hacia tu persona, pero estás inexplicablemente presente. Te mereces lo mejor en la vida, te mereces seguridad, confianza, éxito y un amor que te acompañe en todo. Nunca sientas tristeza si el viento no quiere jugar contigo, sé que encontrarás el modo de hacer que las nubes te apoyen... Si eventualmente necesitas estar, ten presente que estoy para siempre.

Me conoces y sabes que mentí en algo: te amaré siempre, pero ahora debo dejarte ir.
Voler dans le ciel, mon ciel.

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